El día que Google reinventó el negocio

1.- El día que llegó internet

2.- El día que llegó Google

3.- El día que Google encontró un modelo de negocio

 

1.- El día que llegó internet

La llegada de internet a España se vio precedida de cierta expectación. Minoritaria, eso sí. Una secta de informáticos y rascateclados ya se habían enterado de que la puesta en marcha de la red que abatiría muros y fronteras estaba al caer. La prensa especializada se hacía eco de los progresos en esa materia y eran frecuentes las entrevistas a profetas y visionarios de las redes que describían un mundo interconectado, para el que, sin embargo, aún quedaba un montón de flecos tecnológicos por ajustar.  Con todo, la gran parte de la población, la inmensa mayoría, aún vivía ajena a todo eso, sin ni siquiera sospechar la que les iba a caer. Por cierto, hay quien ha dicho que “La primera forma de la esperanza es el miedo, el primer semblante de lo nuevo, el espanto.” Pero eso ya vendría luego.

En 1993, Jordi Adell instaló el primer servidor web español en la Universitat Jaume I en una red de 64 Kbps. Dos años después, en 1995, internet ya salía a estirar las piernas, harto de su enclaustramiento en los reductos universitarios y ya contaba con cerca de 40.000 dispositivos conectados. Fue entonces cuando para esa secta de informáticos y rascateclados, que no eran tantos, llegó el gran momento. Un buen día, allá por el año 1996, consiguieron un módem, sí, de 64 Kbps (ahora parece broma) y, emocionados, se pusieron ante la pantalla de su ordenador. Poco después de oír el gruñido característico con el que se anunciaba la conexión a la red, no pocos quedaron desconcertados y hasta un punto decepcionados. Los resultados no colmaban las expectativas. Si no te lo imaginas, aquí puedes ver cómo era el primer navegador de la historia [1].

Tiempo después, aparecieron los portales. Los más viejos del lugar aún recuerdan los de Terra, AltaVista o Lycos, entre otros. También fue por aquel entonces cuando empezó a tomar fuerza la costumbre semanal de ir al quiosco y comprar cualquiera de las revistas especializadas de informática. Todas iban provistas en su interior de un maravilloso CD-R que, como lámpara de Aladino, bastaba soltar en la bandeja del lector para desplegar fascinantes enlaces en los que se descubrían las últimas páginas web, los novísimos portales, programas gratuitos y, sí, claro, bastantes virus, de todo tipo y condición. Así que, en aquel tiempo, encontrar en la red los contenidos específicos, los que te interesaban de verdad, era como ir de pesca al desierto de Gobi. O casi. Y, algunas veces, ese casi era el que permitía regresar de la aventura con una sonrisa de victoria. Y ya podías contar tus magros hallazgos como un triunfo a las amistades más escépticas: “-Hoy he encontrado en internet un artículo sobre el hipopótamo pigmeo de Madagascar… ¡Es genial!”, y a veces hasta te aplaudían compadecidos.  Pero las más, muchas más veces, uno se iba de vacío y no acababa de saber si lo que estaba buscando, o no era capaz de encontrarlo o simplemente no existía. A día de hoy la keyword “gorila pigmeo de Madagascar” ofrece en Google 19.700 resultados. Solo para que nos hagamos una idea.

 

2.- El día que llego Google

Así que cuando internet apareció, aunque ahora eso parece mentira, no existía Google, ni el Page Rank, ni el Search Engine Optimization (SEO). Por no existir, no existían ni los buscadores; ni Chrome, ni Firefox, ni Safari, ni ningún otro. Cero. Las primeras páginas web eran muy simples si las comparamos con las que vemos ahora. Muchas de ellas eran creadas por aficionados de sábado por la tarde que, sin saber ni una palabra de HTML, se valían de editores, como el legendario Public Publisher. Con tales herramientas ya podías crear una página web con la que impresionar a tu abuela. No, en aquellos tiempos aún no habían aparecido los buscadores y, por tanto, no se estaba mucho por la labor de estructurar y documentar los contenidos, ni existían las Keywords, como ocurre ahora, y no había ninguna necesidad de seducir al algoritmo imperturbable de Google. No fue hasta 1995 cuando algo empezó a cambiar.[2] En septiembre de ese año, el IETF (Internet Engineering Task Force)[3] hizo público el estándar HTML 2.0, el primero de todos, aunque su número pueda indicar otra cosa. Ese mismo año, recordemos que aún estamos en 1995, habían de pasar más cosas. Por ejemplo, dos chicos espabilados, Larry y Serguey,  se encuentran en los pasillos de la Universidad de Stanford y comparten inquietudes y objetivos. Un año después se ponen de acuerdo para trabajar en un proyecto conjunto y crean el primer buscador al que llaman BackRub. En 1996, esos chicos, que ya tienen 23 años, le cambian el nombre al proyecto. Ambos se sienten fascinados por el concepto matemático de gúgol[4] , así que pasan a llamarlo Google. El 4 de septiembre de 1998, Larry Page y Sergey Brin fundan Google, Inc. y el 27 de septiembre del mismo año se pone en marcha el buscador que rápidamente superó a Altavista, el número 1 del momento, por la notoria superioridad de sus prestaciones. Todo iba muy rápido. Al año siguiente la nueva empresa recibía 25 millones de dólares de financiación mientras preparaba las versiones del buscador en otros idiomas, español, portugués, francés, alemán, italiano, holandés, sueco, noruego, danés y finlandés que publica un año más tarde, en 2000, el mismo año en que anuncia que ya permite buscar entre más de mil millones de direcciones URL.

3.- El día que Google logró un modelo de negocio

Ya dijo Napoleón que las batallas se ganan con tres cosas: dinero, dinero y más dinero. Aunque en las crónicas aparecen Larry Page y Sergey Brin, los autores del algoritmo, hay otros dos fundadores de Google, Andy Bechtolsheim y David Cheriton. Ambos entregaron sendos cheques, de 100.000 dólares el primero y de 200.000 el segundo para que Google Inc. se constituyera.  En realidad ni siquiera había un claro plan de negocio, pero el enorme talento de Larry y Sergey tenía que llegar muy lejos. Un año después llegan 25.000.000 de dólares más de nuevos inversores, muchos de ellos confiados por la apuesta inicial de gente tan prestigiosa como Bechtolsheim y Cheriton. Pero los inversores suelen ser exigentes y Google seguía sin tener un proyecto de negocio propio. Como muchos portales, vendía anuncios que aparecían en los resultados de búsqueda. La fórmula de pago CPM (coste por mil impresiones). El anunciante tenía que pagar cuando el anuncio era visto mil veces.  Sin embargo, empezaron a adoptar un estilo que los diferenciaba de la competencia; no querían molestar al usuario. Así que Google presentaba los anuncios en formato texto, a diferencia de la competencia que empleaba agresivos banners.  En el año 1.999 Google ya contaba con 50 empleados, cierto prestigio por su sensibilidad hacia el usuario y algunos problemas financieros. Fue entonces cuando miraron de reojo la política comercial de otro buscador, Goto.com, fundado apenas unos meses antes que Google. Se inicia así una fórmula de búsquedas patrocinadas frente al pago por impresión. De ese modo se iniciaba un nuevo modelo basado en el pago por clic PPC. En el año 2.000 Google inicia un primer programa de anuncios con una nueva fórmula. Se podía pagar con tarjeta de crédito y elegir funcionalidades. Así nació Adwords y con él un mundo nuevo, el de las Keywords, los análisis SEO y SEM y todas esas cosas que ahora nos apasionan y, además son el pan nuestro de cada día.



[1] CERN 2019 WorldWideWeb Rebuild 2019 rebuilding of the original NeXT web browser. https://worldwideweb.cern.ch/

[4] 1 gúgol = 10100 == 10 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000 000.

https://es.wikipedia.org/wiki/G%C3%BAgol

 

Pau Bruguera |  19 Mar, 2020